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El Día Mundial del Medio Ambiente constituye una oportunidad
para reflexionar sobre el estado de los recursos naturales
del país y del mundo, valorar su importancia y ratificar el
compromiso de la Universidad Autónoma de Santo Domingo con
su permanencia, integridad, aprovechamiento ambientalmente
responsable y socialmente justo. El Día Mundial del Medio
Ambiente se celebra este año bajo el slogan ¡Deje el
Hábito! Hacia una economía baja en Carbono, en un
llamado dramático del PNUMA a los países, las
empresas y las comunidades para que se concentren en buscar
el modo de reducir las emisiones de gases invernadero que
provocan el calentamiento global y se promuevan estilos de
vida y economías que contribuyan a desacelerar los cambios
climáticos.
Ciertamente la humanidad está compelida a revisar los
estilos de desarrollo y a superar los modelos económicos que
han conducido a la actual crisis ambiental y sus
consecuencias sociales. Para la UASD, sin embargo, las
salidas a la situación implican la asunción de compromisos y
obligaciones individuales, colectivos e institucionales
proporcionales a las cuotas de responsabilidad y a los
beneficios económicos derivados de la misma.
Mientras los 8 países más ricos del planeta, con una
población inferior al 5% del total mundial generan el 84% de
los gases de invernadero, consumen el 55 % de la energía
producida y controlan el 70% de la transferencia de bienes y
capitales, los 80 países más pobres, con un 53% de la
población producen apenas el 6% de los gases de invernadero
y controlan el 5% de la transferencia de bienes y capitales.
Los impactos negativos golpean con mucha más fuerza a estos
países más pobres para quienes la crisis ambiental se torna
mucho más grave e inmanejable por carecer de recursos
financieros, tecnológicos y políticos para enfrentar los
riesgos y desafíos y superar las nuevas vulnerabilidades
provocadas por la crisis ambiental. El costo humano de la
crisis ecológica ya es muy alto. Sin embargo, son las
propias condiciones de existencia de la especie humana en la
Tierra las que serán destruidas si no se opera un cambio
radical de la dinámica productiva.
Los efectos sociales de la crisis ecológica
desde ya son percibidos en todos los países contribuyendo de
diversas maneras a aumentar las desigualdades norte-sur,
pero también entre ricos y pobres dentro de cada país. La
articulación de las crisis ecológica y social es tal que se
vuelve sin sentido querer establecer una jerarquía de
prioridades entre ellas. Ellas deben ser tratadas
conjuntamente.
Son estas dimensiones social y política de la situación
ambiental sobre la que la Universidad quiere llamar la
atención en este día mundial del ambiente.
La República Dominicana como otros países empobrecidos por
el saqueo histórico de nuestros recursos no escapa a estas
realidades globales que potencializan su fragilidad ante
fenómenos naturales que se esperan con mayor frecuencia e
intensidad y que nos pasan la factura por un consumo
irresponsable al que no asistimos y por un bienestar que no
hemos disfrutado.
La naturaleza dominicana, prodiga en recursos de agua,
biodiversidad, minería, paisajes. Con un clima envidiable y
una ubicación geográfica estratégica demanda una gestión
ambiental acorde con las urgencias sociales y las tendencias
naturales que garanticen un desarrollo ambientalmente
pertinente, socialmente justo y económicamente viable. Pero
son muchos los problemas y desafíos a superar.
Hemos avanzado en la legislación, pero la voluntad política
para hacer respetar las leyes y ordenar las instituciones es
una meta lejana aún ya que los poderes públicos obedecen a
la lógica de los intereses clientelares, se rinden ante el
poder económico o no se atreven a contrariar las fuentes de
donde dimana su propia existencia.
Los ríos siguen siendo saqueados por las granceras;
Persisten las amenazas y violaciones al Sistema Nacional de
Áreas Protegidas por parte de inversionistas que son
recibidos en las instancias más altas del poder; se continúa
la práctica de emitir decretos y ordenanzas violatorias al
ordenamiento jurídico-constitucional como en caso de los
permisos mineros en Luperón, Puerto Plata; seguimos sin un
Plan Nacional de Ordenamiento Territorial, permitiendo que
intereses corporizados “ordenen” el territorio desde su
propia lógica; los mamíferos marinos capturados o importados
en violación a la Ley se exhiben en anuncios televisivos y
sirven para demostrar el irrespeto a las normas de
protección a la biodiversidad; instituciones con
responsabilidad en el manejo de recursos estratégicos como
el INDRHI utilizadas para fines ajenos a sus funciones
primarias; el presupuesto real de las instituciones
relacionadas con el Medio Ambiente y los recursos naturales
es insuficiente y aún así no se cumple a cabalidad.
Estos ejemplos a superar constituyen un desafío para la
Nación dominicana y para la UASD. Dispuestos a acompañar al
país, a las gentes, a sus instituciones y al Gobierno, los
uasdianos ratificamos nuestro firme compromiso con el
presente y el futuro de la patria, con la calidad, la
integralidad, el carácter público y patrimonial de sus
recursos naturales. Llamamos a todos los dominicanos, y a la
familia universitaria en especial a asumir el problema
ambiental como una prioridad que nos conduzca a convertir el
combate contra la degradación y la contaminación, en ejemplo
diario y compromiso permanente; en un hábito que nos
convierta en guardianes del presente y del futuro del
planeta.
Por la vida, para la vida, comprometamos nuestras vidas.
Comisión Ambiental UASD
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