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Más de las dos terceras partes de mi vida se han
desarrollado en mi
segunda familia, mi
segunda casa, la
Universidad Autónoma de
Santo Domingo (UASD), a
ella le agradezco la
comprensión racional y
objetiva de la realidad,
ella ha sido fuente del
saber cargado de
compromiso social y la
vía que me ha permitido
acceder al mundo de la
Educación Superior. Con
ella y por ella he
ampliado mi familia al
mundo.
Hoy siento la obligación
moral y la
responsabilidad social
de compartir con mis
amigos y amigas de las
instituciones de
educación superior del
mundo y del país, las
experiencias que junto a
ellos he podido
construir, abrir esta
puerta interactiva para
continuar creciendo
juntos en la creación de
los nuevos saberes, en
la innovación de modelos
de gestión pública y
privada del patrimonio
universal de la
educación, entendida
siempre como un bien
público. |
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